domingo, 9 de março de 2014

La casa del Sol. La casa de Vilaró.



“Era uma casa muito engraçada, não tinha teto, não tinha nada... Mas era feita com pororó, era a casa de Vilaró”
Vilaró é o artista plástico, escritor, arquiteto e “fazedor de coisas” uruguaio Carlos Páez Vilaró, que faleceu no dia 24 de fevereiro, aos 90 anos, por problemas decorrentes do coração.
A casa, desenhada por ele, fica em Punta Ballena, próximo ao balneário de Punta del Leste, construída na confluência do Rio da Prata e do Oceano Atlântico. Era sua residência até então. Transformada também em museu e galeria de arte, a Casapueblo é uma das principais atrações turísticas do Uruguai.
Estive lá em janeiro, curiosa pela história e por relatos de pessoas que deram a sorte de falar pessoalmente com o dono. Mas não sabia que ele já não estava bem. Li hoje que ele tinha insuficiência cardíaca severa e que havia sido operado várias vezes do coração. Morreu em casa.
Os versos iniciais de “A Casa”, para quem não sabe, são de Vinicius de Moraes. Então embaixador do Brasil no Uruguai, Vinicius era amigo de Vilaró e presença constante na Casapueblo. Com a casa construída aos poucos, numa certa manhã ele começou a improvisar a trova infantil para agradar as filhas do artista, o que resultou na conhecida poesia e, posteriormente, na música.
Novas estruturas e cômodos foram erguidos e depois pintados de branco “para interagir com o azul do céu”, como disse Vilaró, o que lembra muito as casas de Santorini, na Grécia.
O artista morava na parte mais alta, onde funciona o hotel e o restaurante. Os mais de 70 quartos são batizados com os nomes de seus primeiros hóspedes: Pelé, Alain Delon, Brigitte Bardot, Robert de Niro, Vinicius...
Seu ateliê também funcionava ali, junto ao museu e de modo privado.
Uma curiosidade é a Casapueblo vista do alto. O conjunto da construção forma o mapa do Brasil. 

Fomos conhecer a Casapueblo à tardinha, como sugerido. 
Com uma visão privilegiada, acompanhamos o por do sol com a voz de Vilaró e sua "Ceremonia del Sol". Inesquecível!


"Hola Sol …! Otra vez sin anunciarte llegas a visitarnos. Otra vez en tu larga caminata desde el comienzo de la vida. Hola Sol…! Con tu panza cargada de oro hirviendo para repartirlo generoso por villas y caseríos, capillas campesinas, valles, bosques, ríos o pueblitos olvidados.Hola Sol…! Nadie ignora que perteneces a todos, pero que prefieres dar tu calor a los más necesitados, los que precisan de tu luz para iluminar sus casitas de chapa, los que reciben de tí la energía para afrontar el trabajo, los que piden a Dios que nunca les faltes, para enriquecer sus plantíos, y lograr sus cosechas. Es que vos, Sol, sos el pan dorado de la mesa de los pobres. Desde mis terrazas te veo llegar cada tarde como un aro de fuego rodando a través de los años, puntual, infaltable, animando mi filosofía desde el día que soñé con levantar Casapueblo y puse entre las rocas mi primer ladrillo. Recuerdo que era un día inflamado de tormenta, el mar había sustituido el azul por un color grisáceo empavonado, en el horizonte un velero escorado afinaba el rumbo para saltear la tempestad, el cielo se llenaba de graznidos de cuervos en huida, la sierra se peinaba con la ventolera alborotando a la comadreja y al conejo. Pero de golpe como un anuncio sobrenatural el cielo se perforó y apareciste vos. Eras un sol nítido y redondo, perfecto y delineado, puesto sobre el escenario de mi iniciación con la fuerza sagrada de un vitreaux de iglesia. Desde ese instante sentí que Dios habitaba en ti, que en tu fragua derretía la fe y que por medio de tus rayos la transmitía por todos los sitios donde transitabas. Los mismos brazos de oro que al desperezarte iluminan el cielo, al estirarse a los costados entibian las sierras, o apuntando hacia abajo laminan el mar.Hola Sol…! Cómo me gustaría haber compartido tu largo trayecto regalando luz, porque a tu paso acariciaste la vida de mil pueblos, compartiste sus alegrías y tristezas, conociste la guerra y la paz, impulsaste la oración y el trabajo, acompañaste la libertad e hiciste menos dura la oscuridad de los presidios. A tu paso sol, se adormecen los lagartos, despiertan los girasoles y los gallos cacarean. Se relamen los gatos vagabundos, los perros guitarrean, y el topo se encandila al salir de la cueva. A tu paso sol, hay sudor en la frente del obrero y en los cuerpos de las mujeres cobrizas que alcanzan el cántaro de la favela. Con tus latidos conmueves el mar, das música a la siembra, la usina y el mercado. A tu paso corrieron en estampida búfalos y antílopes, desperezó el león, se asombró la jirafa, se deslizó la serpiente y voló la mariposa. A tu paso cantó la calandria, despegó el aguilucho, despertó el murciélago y emigró el albatros. Hola Sol…! Gracias por volver a animar mi vida de artista. Porque hiciste menos sola mi soledad. Es que me he acostumbrado a tu compañía y si no te tengo, te busco por donde quiera que estés. Por eso te reencontré en la Polinesia, cuando te coronaron rey de los archipiélagos de nácar y los arrecifes dentellados de coral, o también en Africa, cuando dabas impulso a sus revoluciones libertarias y te reflejabas en el espejo de sus escudos tribales para inyectarles coraje. Te estoy mirando y veo que no has cambiado, que sos el mismo sol que reverenciaron los aztecas, el mismo de mi peregrinaje pintando por América, el que envolvió la Amazonia misteriosa y secreta, el que me alumbró los caminos al Machupichu sagrado del Perú, el de los valles patagónicos o los territorios del Sioux o del comanche. El mismo sol que me llevó a Borneo, Sumatra, Bali, las islas musicales o los quemantes arenales del Sahara. A diferencia del relámpago que apenas proyecta en la noche latigazos de luz, desde tu reinado planetario, tus destellos continúan activos, permanentes. Alguna vez la travesura de las nubes oculta tu esplendor, pero cuando ello ocurre, sabemos que estás ahí, jugando a las escondidas. Otras veces, en cambio, te vemos sonreír cuando las golondrinas o las gaviotas te usan de papel para escribir las frases de su vuelo. Gracias Sol, por invadir la intimidad de mi atardecer y zambullirte en mis aguas. Ahora serás la luz de los peces y su secreto universo submarino. También de los fantasmas que habitan en el vientre de los barcos hundidos en trágicos naufragios. Gracias Sol…! Por regalarnos esta ceremonia amarilla. Gracias por dejar mis paredes blancas impregnadas de tu fosforescencia. Entre ventoleras y borrascas, cruzando ciclones y tempestades, lluvias o tornados, pudiste llegar hasta aquí para irte silenciosamente frente a nuestros ojos. Porque tu misión es partir a iluminar otros sitios. Labradores, estibadores, pescadores te esperan en otras regiones donde la noche desaparecerá con tu llegada. Y como respondiendo a un timbre mágico despertarás las ciudades, irás junto a los niños a la escuela, pondrás en vuelo la felicidad de los pájaros, llamarás a misa. A tu llegada, se animará el andamio con sus obreros, cantarán los pregoneros en las ferias, la orilla del río se llenará de lavanderas y entrará la alegría por la banderola de los hospitales. Chau Sol…! Cuando en un instante te vayas del todo, morirá la tarde. La nostalgia se apoderará de mí y la oscuridad entrará en Casapueblo. La oscuridad, con su apetito insaciable penetrando por debajo de mis puertas, a través de las ventanas o por cuanta rendija encuentre para filtrarse en mi atelier, abriéndole cancha a las mariposas nocturnas. Chau Sol…! Te quiero mucho… Cuando era niño quería alcanzarte con mi barrilete. Ahora que soy viejo, sólo me resigno a saludarte mientras la tarde bosteza por tu boca de mimbre. Chau Sol…! Gracias por provocarnos una lágrima, al pensar que iluminaste también la vida de nuestros abuelos, de nuestros padres y la de todos los seres queridos que ya no están junto a nosotros, pero que te siguen disfrutando desde otra altura. Adiós Sol…! Mañana te espero otra vez. Casapueblo es tu casa, por eso todos la llaman la casa del sol. El sol de mi vida de artista. El sol de mi soledad. Es que me siento millonario en soles, que guardo en la alcancía del horizonte."


quinta-feira, 7 de novembro de 2013

O tempo voa





O Natal está chegando!
“Imagina!”, você pode dizer. “Ainda falta muito tempo!”
Mas o tempo que falta para o Natal depende de como você viverá seus dias até lá. Sim, porque o tempo é relativo, isso você já sabe. Este ano passou mais rápido que 2012? E o ano de 2012 foi mais rápido que 2011? Quando você era criança, o Natal demorava muito mais a chegar?

Já escrevi sobre isso tempos atrás, no blog da Nova Brasil FM, sobre a explicação de especialistas para essa sensação que temos de que os dias passam mais rápido a cada ano.
Pois é, o tempo continua voando...
Será mesmo? O tempo está passando rápido demais ou é a percepção que temos do tempo que nos dá essa impressão?
Por que quando éramos crianças, os dias, meses e anos demoravam tanto para passar?

Certa vez, recebi um e-mail com uma explicação interessante e que me pareceu até ter lógica (embora não tenha encontrado respaldo científico para essa teoria). No início de nossas vidas estamos em fase de aprendizado e vivemos diversas experiências pela primeira vez.
Já adultos, quando vivemos uma situação conhecida, quando as experiências começam a se repetir, nosso cérebro não precisa trabalhar para absorver a nova informação, ela já está lá. Então, quando realizamos tarefas automáticas, é como se aquele tempo de execução não existisse, passamos batido por ele. Conclusão a partir desse raciocínio? A rotina faria o tempo passar mais rápido.

Achei interessante essa explicação porque tenho mesmo essa sensação de que o tempo “rende” quando saio da rotina. Já percebeu que quando aproveitamos melhor o fim de semana, visitando lugares diferentes, pessoas diferentes, enfim, fazendo coisas diferentes, temos a impressão de que demorou mais para passar? Já quando ficamos em casa em frente à TV, mal nos damos conta e foi-se embora o fim de semana.
Mesmo gostando da abordagem do tema desta maneira fui dar uma pesquisada através do nosso grande amigo Google! e cheguei a um artigo da revista Super Interessante, que diz que a culpa é da tecnologia:

“Pesquisadores afirmam que uma pessoa hoje sente que ele passa mais rápido do que para alguém que viveu há cem anos. E dão até uma estimativa de quanto: de 1,08 vez, para quem tem 24 anos, a 7,69 vezes, para quem tem 62 anos – a diferença seria causada pelo período de exposição à vida em alta velocidade”.

A mesma matéria mostra uma explicação bioquímica para essa percepção do ritmo acelerado de horas e dias:

“À medida que envelhecemos, acredita-se, cai a produção cerebral de dopamina, um neurotransmissor responsável pela sensação de energia e disposição. Esse processo pode desacelerar nosso relógio biológico. Uma experiência apresentada pelo neurocientista americano Peter Mangan mostrou como isso ocorre. Ele dividiu voluntários em três grupos etários que deveriam lhe avisar quando 60 segundos tivessem passado. Os jovens levavam, em média, 54 segundos. Os mais velhos, 67 segundos. Ou seja, os idosos eram surpreendidos pela informação de que um minuto inteiro transcorrera antes que eles se dessem conta”.

De qualquer forma, até os pesquisadores divergem sobre o que nos faz ter essa sensação de que o tempo passa tão rápido conforme vamos envelhecendo. O melhor, acredito, é aproveitá-lo, então, da melhor maneira. Saindo da rotina, por exemplo. Mudar, sair da sua área de conforto experimentando coisas novas, conhecendo novos lugares, pessoas, novas atividades, mudar o trajeto, o horário, se estimular ao novo com mais frequência.

Essas dicas parecem mesmo dar resultado. Tente você também. Mudança de estação, mudança de ano, são boas fases para se animar a experimentar o novo. Quem sabe assim seu dia volte a ter as reais 24 horas.

quarta-feira, 2 de outubro de 2013

Idade é o assunto



“É uma coisa abstrata”. Esta frase do Zeca Camargo fala sobre idade e a sensação que ela traz. Ele lançou o livro "50, Eu?". Não li. Vi a entrevista no Jô. Mas concordo com a frase. Sim, é uma coisa abstrata. Sempre digo que esse papo de “idade é experiência” é furado. A partir dos 40 não aprendemos mais nada. No meu modo de ver, passamos por todas as experiências educadoras da vida ‘no máximo’ até os 40 anos. Depois... Depois é só uma repetição de vivências com capa diferente.

Além disso, a maturidade não é um crescente. Ela vem. E para em você. Você não é mais maduro aos 50 do que aos 60. O corpo envelhece, mas a mente continua lá, como antes. Os mais novos nos veem como seres diferentes. Mas... demonstrar maturidade? Que nada! Somos isso, apenas isso.  

Mas voltando aos 50 anos... Estou na expectativa! Assim como quando fiz 40. Que crise, que nada. Traz bem-estar imaginar os 50 anos com a vida que levo hoje. A idade nunca me pesou. Já escrevi sobre ela no blog da rádio tempos atrás. Veja aqui. Nunca tive neura de envelhecer. Tenho, sim, orgulho!

Só resta me cuidar, pra comemorar todas as fases da vida de forma lúcida, saudável, feliz. Os avanços da medicina trazem benefícios desde que você não espere apenas por eles. É preciso que cada um faça a sua parte. E voltaremos a conversar daqui a 5, 10 anos. ;)


quarta-feira, 24 de outubro de 2012

Quem sou eu?



Ao frequentar redes sociais na web, com frequência nos deparamos com esta questão: quem sou eu? E acredito que a maioria arriscou uma descrição, mesmo que não tenha "aberto" a todos o que pensa de si mesmo.
Tenho o hábito da autoanálise e caí na armadilha de expor minhas qualidades e imperfeições num destes "about me" da vida.
Me toquei a tempo. Acho.
Ao estamparmos ali nosso perfil, com descrições minuciosas, o "sou assim, sou assado" torna-se a "sua imagem".  Pra sempre, na visão do outro.
E não corresponde à realidade.
Sou geminiana, mudo de idéia e opinião com frequência. Não há uma de mim, única a vida toda.
Mudo de costumes, de gostos, de interesses.
Quem me reencontra hoje, não vê a mesma de tempos atrás.
Gosto muito de uma frase do escritor irlandês George Bernard Shaw:
"O único homem que se comporta de forma sensata é meu alfaiate. Ele tira minhas medidas novas todas as vezes que me vê, enquanto todos os outros continuam com suas medidas velhas e esperam que eu caiba nelas."
É isso, não somos os mesmos por toda a vida, felizmente.
As pessoas crescem. Ou regridem.
São boas, mas também imperfeitas.
Egoístas e ao mesmo tempo fraternais.
Não só os geminianos são dúbios.
Não podemos ser julgados ou avaliados por uma palavra ou um gesto.
Permita-se um "segundo olhar" para tudo e abra as portas também para que conheçam outras facetas suas.
Mantenha fechados, porém, armários e gavetas.
Algumas particularidades não devem ser expostas.
Há algo que pertence somente a você.

segunda-feira, 27 de agosto de 2012

Convivendo com a TPM







            Você pode imaginar que este tema interesse apenas às mulheres. Não é verdade. A tensão pré-menstrual atinge mulheres, homens e crianças. Não diretamente, mas a verdade é que todos são afetados por esse mal num ambiente onde alguma mulher sofre com os sintomas da TPM. E são várias as situações em que essa síndrome pode se manifestar, interferindo na boa convivência com o marido e os filhos, com amigos, colegas de trabalho, chefes e subordinados, enfim, prejudicando as relações diárias.
Conhecendo os sintomas e admitindo a existência do problema, fica mais fácil entender que trata-se de uma fase em que a mulher não tem controle sobre suas atitudes e reações. Compreensão e paciência são palavras-chave para quem vive ou convive com a TPM. Como a tensão pré-menstrual atinge 64% das mulheres, há grande chance de você ser beneficiada(o) ao ler esta matéria.

Tensão Pré-Menstrual
Pode ser difícil acreditar, mas já foi comprovado que as taxas de suicídios e crimes envolvendo mulheres são mais freqüentes na fase pré-menstrual. Portanto, o assunto é sério e não deve ser desprezado. "Estudos atuais revelam que uma em cada 25 mulheres apresenta um desequilíbrio hormonal tão grave (nesse período) que pode levar a alterações de personalidade", informa a Dra. Margareth dos Reis, psicóloga e terapeuta sexual. De acordo com ela, os sintomas da TPM podem variar desde sensações de tristeza, angústia e pessimismo, até pensamentos mais drásticos, como por exemplo, os pensamentos suicidas.
Os sinais predominantes na TPM são ansiedade, depressão e irritabilidade, mas eles variam de mulher para mulher. Assim como a intensidade deles. Algumas podem apresentar dificuldade de concentração, alteração do apetite, falta de libido, insônia, além de cansaço, dores no corpo, inchaço, sensibilidade mamária e dor de cabeça. Também podem mudar de um mês para o outro. O importante é que se detecte em qual fase a tensão aparece para que um médico faça o diagnóstico. "São muitos os sintomas associados, por isso o conhecimento de cada mulher sobre seu ciclo e meios de lidar com essa realidade são relevantes", diz a terapeuta. 

Alterações hormonais
A mulher atual sente mais a tensão pré-menstrual do que as gerações anteriores. A Dra. Margareth explica que isso ocorre porque antigamente as mulheres estavam sempre grávidas, com média de menstruações em torno de 10 a 20 vezes durante toda a vida. Com a chegada da pílula anticoncepcional, ela passou a menstruar 12 vezes ao ano e o número de episódios de TPM aumentou, variando de 350 a 400. Para uma mulher que não tem filhos, calcula-se esse número em torno de 500.
Segundo especialistas, a causa da síndrome está associada às oscilações hormonais de estrógeno e progesterona que ocorrem ao longo do ciclo menstrual e que interferem no sistema nervoso central. O tratamento é a terapia de reposição hormonal, indicada sempre por um médico especialista. Mas exercícios físicos e alimentação adequada também ajudam. Produtos que possuem cafeína (café, refrigerante, chá preto, chá mate e chocolate) e gorduras saturadas, agravam o problema. Assim como o sal, que propicia a retenção de água. Álcool e cigarro também devem ser evitados. Para quem não gosta de exercícios pesados, simples caminhadas ajudam a aliviar os sintomas da TPM. 

Motivo de piada
É comum relacionar a irritabilidade na mulher à tensão pré-menstrual. A síndrome, que não é considerada uma doença, virou motivo de piada. Frases como "ela está naqueles dias" ou "é a TPM", são comuns como reação ao mau-humor feminino. Apesar de as piadas serem, na maioria das vezes, de autoria masculina, muitos homens preocupam-se com o bem-estar das mulheres nessa fase.
A seleção brasileira feminina de futebol teve atenção especial nesse sentido nos Jogos de Atenas, em 2004. A decisão foi do técnico Renê Simões para evitar desentendimentos entre as atletas, que chegaram a brigar na concentração em competições anteriores. A solução foi submetê-las a um tratamento para que elas não menstruassem durante os jogos.
Iniciativa parecida teve o técnico Zé Roberto quando voltou a comandar a equipe brasileira de vôlei feminino. O ciclo menstrual das jogadoras foi monitorado e algumas atletas foram poupadas em períodos críticos. Nos dois casos citados, os homens vivenciaram as alterações de comportamento provocadas pela TPM, entendendo que a mulher não tem controle sobre suas atitudes e reações nessa fase e que este é realmente um mal que precisa ser tratado. 

Vontade de chorar
A tensão pré-menstrual é sentida de 1 a 15 dias antes da menstruação, justamente a fase em que ocorrem os desequilíbrios hormonais. A serotonina, por exemplo, produzida pelo sistema nervoso e responsável pelas emoções, tem seu nível diminuído na TPM. Por isso algumas mulheres sentem uma incontrolável tristeza e vontade de chorar durante esse período. É importante atenção, porém, para diferenciar a síndrome de uma possível depressão.
Qualquer dos sintomas citados não estão relacionados à TPM quando ocorrem em outra época do mês. Devem, portanto, ser avaliados e tratados por especialistas. É preciso que as mulheres fiquem alertas para identificar as alterações de comportamento e, conscientizadas do problema, consigam conviver com elas, não permitindo que atrapalhem as atividades diárias, o desempenho no trabalho e estudos ou as relações sociais. E os homens, conhecendo esse mal, suas causas e efeitos, precisam exercitar a compreensão e a paciência, que ajudam muito na convivência, evitando que sejam atingidos diretamente pela TPM.

Luciana de Melo (locutora e jornalista)